INSURRECCIÓN

A TRES AÑOS DEL 28A

Comando Central (COCE)

Después de tres años del Estallido Social, ejerce un nuevo
gobierno que recibió el mandato de cambios enarbolado durante estas protestas del 2021. Hoy, los cambios enfrentan una firme oposición de los poderosos, que se siguen atravesando a que haya un mejor país para todos.


Editorial Insurrección Nº 944

Tres años después del Estallido Social, cientos de personas continúan detenidas en las cárceles colombianas o perseguidas por haberse manifestado, otras sin ser condenadas, han sufrido juicios sin fundamento, junto a centenares que ya fueron liberadas pero continúan con causas penales ridículas.

La misma Fiscalía General que pidió cerrar el caso contra el expresidente Uribe, es la que acusa a cientos de personas de terrorismo, tortura, secuestro, homicidio, entre otros delitos, pero el verdadero trasfondo de su encarcelamiento y persecución penal es su participación en las protestas masivas, que visibilizaron la necesidad de cambios.

Estas personas encarceladas, han dado una batalla tras las rejas a pesar de la intención clara de silenciarlas, muestra de ello es su colectivización y organización, exigiendo al Gobierno de Petro un reconocimiento y la necesidad de buscar salidas a su situación jurídica, en el entendido que son Presos Políticos recluidos en las cárceles por haberse opuesto al régimen en las calles.

Una de las causas que motivaron las históricas protestas de hace tres años, entre otras muchas, fue la exigencia de democratizar al país. Hoy tres años después del Estallido, se hace evidente que el régimen político colombiano continúa con la persecución política, sin que haya muestras de voluntad para acabarla, en cambio la perfecciona para parecer oculta.

Hoy, sigue siendo una necesidad y una demanda del pueblo colombiano que la democracia se amplíe, para que el país pueda dar las transformaciones que requieren las mayorías para su Buen Vivir. La persecución política es una causa histórica del conflicto social en Colombia mantenida por el régimen, a pesar de ella el país ha persistido en la esperanza de cambios, buscando incesantemente transformar la realidad imperante.

Como causa estructural, la persecución política y el genocidio en curso debe ser superados para que Colombia pueda transitar hacia la solución política del conflicto, si el régimen deja de señalar y perseguir, creará las condiciones para que el pueblo colombiano deje de buscar los cambios por la fuerza.

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